El próximo domingo se pretende consumar el cambio de rumbo y la pérdida
de perspectiva del proyecto político por el cual votó más de un millón
de ciudadanos en el 2006. Un grupo comandado por el actual presidente de
Alternativa Socialdemócrata querrá dirigir ilegítimamente el partido,
después de haber excluido, con los peores métodos, a gran parte de
quienes construyeron el proyecto original.
En Alternativa nos comprometimos a construir una organización donde la
base de militantes pudiese competir con reglas del juego claras y en
donde las dirigencias estuviesen acotadas por instancias colegiadas en
la toma de decisiones.
Alberto Begné, Jorge Carlos Díaz Cuervo y sus seguidores demostraron,
inmediatamente después de haber aceptado las reglas, su falta de
convicción con estos principios y buscaron por todos los medios la forma
de simular su cumplimiento. En su comportamiento han reproducido la
manera de hacer política del antiguo régimen: corromper el órgano
electoral, contratar mercenarios para comprar clientelas, reventar
asambleas y recurrir a la violencia, como sucedió en la asamblea del
Distrito Federal.
La defensa de Alberto Begné del "Estado de derecho", a la que
constantemente hace referencia, es sólo una simulación, pues se ha
dedicado a violar las normas con las que se había comprometido, al grado
de que para registrarse en el proceso interno declaró un domicilio
falso, en Nezahualcoyotl, Estado de México, bastante lejano, en todos
los sentidos, de su domicilio real en la colonia de San Ángel del DF, y
habiendo nacido en DF violó los estatutos, que establecen que los
representantes del partido se deben registrar en la entidad de su
domicilio o en la de su nacimiento.
El clientelismo y el uso de militancia prestada de otros partidos
políticos, fueron las más reiteradas, pero no las únicas
irregularidades. También violó el precepto que prohíbe la injerencia de
personas ajenas al partido, al grado de formalizar alianzas que les
garantizaran el control del aparato nacional. Un ejemplo de ello fue el
proceso electoral interno en Oaxaca, donde entregó el partido al
gobernador Ulises Ruíz a cambio de que los delegados nacionales fueran
leales a él y a su grupo. En otras entidades, la alianza la hizo con
Nueva Izquierda, como en el Estado de México y en el DF consolidó su
alianza con Cuauhtémoc Gutiérrez, mientras en otros estados simplemente
recurrió al regreso de Ignacio Irys y su grupo, supuestamente campesino,
expulsados de Alternativa en 2006.
En el DF se terminó de concretar el asalto de Alternativa, excluyendo a
través de la violencia a los principales dirigentes del partido,
incluida Patricia Mercado. El grupo de Begné se sabía en minoría, así
que decidió dar un golpe, con trampa y por la fuerza, para manipular la
conducción de la asamblea del DF. Desde el registro de delegados, los
empleados que responden a las instrucciones de María Elena Homs,
presidenta de la Comisión Nacional Autónoma para la Elección de Órganos
de Dirección, quienes ya habían demostrado su corrupción y parcialidad
durante todo el proceso de registro, dificultaron la acreditación de los
representantes defensores del proyecto programático de Alternativa e
incluso, facilitaron el registro de quienes, uniformados de blanco, se
ostentaban como nueva mayoría. Cuando se instaló la asamblea y
comenzaron las votaciones, empezaron los errores evidentemente
intencionales a la hora de contar los votos por parte de los mismos
empleados de la comisión. Las pifias llegaron al grado de sumar más
votos que delegados acreditados y cuando la indignación de los agredidos
iba en aumento, se abrieron las puertas para que irrumpieran los
golpeadores que apoyan a Enrique Pérez Correa.
En estampida entraron los porros bajo las órdenes de Efrén Sánchez
Jiménez, alias El Nana, -compañero de Pérez Correa cuando era joven
universitario y vinculado con Miguel González Compeán, asesor de Begné-
y Alfredo Margarito Benítez González, alias El Hi-Man - que por cierto,
ahora sabemos, cobra en el Registro Federal Electoral en la nómina de
Alternativa.
Ante su incapacidad de debatir y de convencer delegados con argumentos,
Pérez Correa y su grupo optaron por dar un golpe de fuerza y eliminar a
los adversarios con violencia. No les importó la presencia de mujeres
embarazdas, de personas con alguna discapacidad física, ni de niños en
el salón de sesiones. Su objetivo era eliminar de la asamblea a todo
aquel que representara un obstáculo a su toma del partido. En el momento
planeado metieron a la banda encargada de echar a los delegados afines a
Patricia Mercado, quienes como queda constancia en sus propias actas
eran mayoría, pues los golpistas siguieron la asamblea con apenas 135
representantes, de un total de 324 que habían hecho el quórum.
Desde el inicio del proceso electoral interno, intentaron manipular el
resultado. Primero ofreciendo una negociación que repartía el territorio
entre los distintos grupos políticos del partido, sin participación de
la militancia y sin posibilidad de competencia democrática por
conquistar sus direcciones estatales. Consecuentemente han conseguido
que l@s fundadores del partido, impulsores de un proyecto de nueva
política ciudadana, no participen en la asamblea nacional, para afianzar
su proyecto de convertir al partido en una nueva franquicia a través del
fraude y la violencia. La pretendida "nueva mayoría" no es más que la
colusión de intereses dispuestos a aplastar a todo aquel que se niegue a
la utilización privada de un organismo de interés público.
En el colmo del cinismo, los golpistas publicaron un desplegado donde
acusan a los agraviados de sus propias prácticas, con la vieja técnica
de los siniestros servicios de seguridad del régimen que en el 68
acusaban a las víctimas mismas de la violencia.
Más allá de los golpes sufridos por nuestros compañeros, incluso por
encima del agravio de la usurpación, está la indignación que provoca que
en la política mexicana puedan hacer carrera personas con la falta de
integridad de Begné y Díaz Cuervo y sus incondicionales Enrique Pérez
Correa y Luciano Pascoe Rippey.
Independientemente de las acciones jurídicas y políticas que ya estamos
emprendiendo contra los golpistas, quienes suscribimos este documento
exigiremos ante las autoridades competentes la anulación de todo el
proceso interno de Alternativa y hacemos el compromiso público de seguir
trabajando por el programa político y por las causas por las que votaron
los electores que le dieron el registro a Alternativa Socialdemócrata en
2006. Seguiremos luchando por un país sin discriminaciones y sin la
abismal desigualdad que hoy lo caracteriza, por un país democrático y de
leyes y por una política digna y transparente. Sabemos que en la
sociedad mexicana muchas mujeres y hombres libres nos respaldan.
Miembros del Comité Ejecutivo Federado
Patricia Mercado, Carlos Martínez, Rosalinda Ávila, Adela Muñiz y Andrés
Lajous
Fracción Parlamentaria de Alternativa Socialdemócrata
Dip. Marina Arvizu y Dip. Elsa Conde
Mesa directiva del Consejo Político Federado
Alejandro Mújica y Claudia Barrón
Miembros del Comité Ejecutivo del Distrito Federal
Jesús Robles Maloof, Miguel Conde, Brando Flores, Silvia Solis, José
Trinidad Peréz, Noemí Ramírez, José Ahumada
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