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Decálogo Político de los Ciudadanos Libres Imprimir E-Mail

Carmen García Montaño, candidata a la gubernatura, y Silke de la Parra, candidata a la alcaldía, presentaron  el decálogo para todos los ciudadanos libres de Baja California.

DECALOGO POLITICO DE LOS CIUDADANOS LIBRES

10 LIBERTADES FRENTE A LAS IDEAS DE SIEMPRE

Carmen García Montaño, candidata a la gubernatura, y Silke de la Parra, candidata a la alcaldía, presentaron  el decálogo para todos los ciudadanos libres de Baja California, como respuesta a los diez pecados políticos presentados por la Iglesia Católica, hoy ante el monumento Benito Juárez, ubicado en el centro de gobierno.

En estos días estamos viendo cómo la libertad para que la voz de las y los ciudadanos es opacada por el ruido de las campañas políticas y la presión de los grupos que buscan persistir su poder a toda costa.

La política antigua lleva al inmovilismo, al mediocre crecimiento económico, a ampliar la desigualdad y a la confrontación social. La política antigua nos congela en el tiempo.

La política moderna apela a la creatividad para acelerar el desarrollo, para reducir la desigualdad y para construir una casa en común. La política moderna nos acompaña en nuestros sueños posibles.

Por eso, presentamos el Decálogo Político de los Ciudadanos Libres.

Los y las ciudadanas tienen derecho a…

1. Liberarse de la idea de que la democracia no existe. La vieja política ha hecho creer a la ciudadanía que el ejercicio de la política es asunto de "expertos en política", la realidad nos ha demostrado que no ha podido dar respuestas ni resolver los viejos y nuevos problemas que enfrenta la sociedad. La nueva política nos recuerda a todas y todos los ciudadanos libres que debemos retomar nuestros asuntos públicos.

2. Liberarse de la idea de que existen las soluciones mágicas. La vieja política tradicional usará todo el maquillaje necesario para pretender que solucionan problemas, en vez de resolverlos con responsabilidad. La nueva política invita a los ciudadanos libres a que acaben con la simulación y se asuma que las verdaderas soluciones requieren tiempo, a enfrentar los problemas con la verdad.

3. Liberarse de la idea de que todo es negociable. La vieja política seguirá negociando con sus principios y convicciones como parte del "toma y daca" de la política de siempre. La nueva política invita a la ciudadanía libre a usar el poder de nuestras convicciones y la fuerza de sus argumentos para lograr los acuerdos que mejor sirvan al estado.

4. Liberarse de la idea de que no existe el derecho a decidir. La política vieja determinaba las decisiones sobre las vidas privadas y los cuerpos de la ciudadanía. La política nueva proporciona información a la ciudadanía para que tome decisiones, sobre su vida cotidiana, sobre su sexualidad y su reproductividad y su salud.

5. Liberarse de la idea que la sociedad no puede regular sus formas de convivencia. La política antigua ha pretendido mantener a las personas en esquemas tradicionales que perpetúan sus intereses. La política nueva da respuesta a las sociedades modernas, reconociendo sus cambios y aspiraciones, y buscando respuestas jurídicas la protección y ampliación de sus derechos y libertades, respetando en todo momento sus decisiones privadas para organizar su vida comunitaria.

6. Liberarse de la idea de que existe un sólo camino y forma de vivir la vida espiritual. La vieja política ha pretendido someternos a una sola visión del mundo y su forma de convivencia. La nueva política reconoce la individualidad de cada ciudadano y ciudadana, reconoce su derecho a profesar una fe si así lo desea, sin imposición ni preferencia de una creencia sobre otra.

7. Liberarse de la idea de que los cambios sólo son cambios individuales. La política tradicional dirá siempre a la gente que las cosas cambian sólo si se empieza por cambiar a uno mismo. Así, más personas se dedican a los cambios individuales, y dedican menos para organizarse y cambiar conjuntamente. La nueva política proporciona información y ayuda a la ciudadanía a organizarse. Quienes perpetúan la esclavitud a las añejas formas de la vieja política son aquellas instituciones que no permiten a la ciudadanía disentir y discutir nuevas formas, rutas y proyectos de vida, colectivos o individuales.

8. Liberarse de la idea que el mercado domina todo y el estado sólo debe regular. La vieja política concibe al Estado con una visión totalitaria que inhibe y menosprecia la creatividad y competitividad de los ciudadanos libres; o en el otro extremo considera que el mercado lo es todo y único, y que el papel del estado es solamente regular las relaciones entre particulares. La socialdemocracia, plantea como premisa "tanto mercado como sea posible, como tanto estado deba ser necesario", el estado no puede olvidar proporcionar los derechos básicos de la ciudadanía.

9. Libérense de la idea de que las mayorías son dominantes y aplastantes. La vieja política tardó décadas en dar reconocimiento jurídico y político a fuerzas y expresiones disidentes o diferentes al poder. La nueva política apuesta por que toda expresión política o social, por más minoritaria que sea, tenga voz y participe en la toma de decisiones cotidianas.

10. Liberarse de la idea de que perdiendo no se aprende. La vieja política en su ambición de poder siempre ha buscado ganar y ganar, por lo que son muy difíciles los acuerdos políticos en democracia. La nueva política apuesta por la construcción cotidiana, por resolver los problemas desde fondo y no de manera cosmética.
 

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