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Silke de la Parra se compromete a fortalecer las paramunicipales de Tijuana |
La
candidata a la alcaldía se manifestó en contra de la desaparición de
las paramunicipales, por lo que dio su posicionamiento hoy frente al
Palacio de la Cultura (Antiguo Palacio), quien fue acompañada por la
candidata a la gubernatura, Carmen García Montaño, donde se representó, en un performance, a tres mujeres griegas representando la ignorancia, la paidofobia y a la misoginia.
La vida moderna transcurre dentro de organizaciones.
No trabajamos ni nos divertimos solos, aislados de
los demás, sino que lo hacemos como miembros de una organización: la
empresa donde laboramos es una organización, las escuelas a las que
asistimos son organizaciones, también lo son los clubes deportivos, los
equipos profesionales de fútbol y las diferentes iglesias que existen
en nuestra sociedad. De la misma manera, la administración pública es
una organización o, más bien dicho, un conjunto de organizaciones que
trabajan para atender los problemas públicos de la sociedad.
A
pesar de que los y las mexicanas tenemos derechos constitucionalmente
garantizados, la mayor parte de ellos son letra muerta si no son
asegurados por leyes o reglamentos específicos que los regulen, los
protejan y sancionen su incumplimiento. Por ello ha sido muy importante
que la ciudadanía haya podido consolidar organizaciones e instituciones
que velen y protejan derechos específicos como los derechos de las
mujeres, los derechos de los y las jóvenes, y el derecho al acceso y
desarrollo de la cultura.
Es
inadmisible que la vieja política, conservadora y de derecha, pretenda
no solamente disminuir el avance democrático de la sociedad, sino que
amenace con la desaparición de instancias e instituciones que son el
resultado de muchas luchas y años de esfuerzos de la ciudadanía libre.
La
política antigua lleva al inmovilismo, al mediocre crecimiento
económico, a ampliar la desigualdad y a la confrontación social. La política antigua nos congela en el tiempo.
La
política moderna apela a la creatividad para acelerar el desarrollo,
para reducir la desigualdad y para construir una casa en común.
La política moderna nos acompaña en nuestros sueños posibles.
La
política antigua desprecia a las mujeres, hoy en día tenemos un rezago
impresionante al cual hay que darle la vuelta, pocas mujeres participan
en la política, pocas mujeres participan en la toma de decisiones, las
mujeres seguimos con salarios muy bajos a cambio de enormes esfuerzos.
Falta mucho por hacer, las mujeres necesitamos dinero y participar en
la vida pública de nuestro país. Solamente lo haremos a través de la
nueva política.
La
política antigua desprecia a los jóvenes, si hay algo que es lamentable
en el contexto social y económico de nuestro país, es haber
desaprovechado el bono demográfico que representa el 54 por ciento de
la población. Pudimos haberle dado vuelta a la desigualdad económica si
hubiéramos invertido en la educación y desarrollo de habilidades de las
y los jóvenes, si invertimos en sus derechos de manera universal y no
selectiva. Solamente podremos hacerlo a través de la nueva política.
También
desprecia a la cultura, si hay algo que desprecia la ignorancia y el
conservadurismo es precisamente el arte y la cultura, sacrificados en
aras de asuntos supuestamente más importantes como el desarrollo
económico, sin embargo no son un lujo, sino un factor decisivo para el
desarrollo y una condición del progreso, ya que implican la posibilidad
de construir un entorno social propicio para la libertad y el
despliegue de inquietudes y capacidades humanas. Y ello solo lo haremos
a través de la nueva política.
Por
ello, hoy estamos aquí para decirle a la vieja política, y a los viejos
políticos, que aunque pudiesen ser jóvenes en edad; viven, pertenecen y
obedecen a esquemas construidos en la vieja política y que hoy en día
no tienen recato alguno en manifestar su desprecio a la cultura, a las
y los jóvenes, y a las mujeres.
Estamos
de acuerdo en que la administración pública debe ser eficiente y rendir
cuentas, no solo al titular de un poder, sino a la sociedad en su
conjunto, que si los Institutos paramunicipales no están logrando los
objetivos planeados, en gran medida ha sido gracias a la reducción
presupuestal y al no consultar con la sociedad y los sectores
específicos el diseño, la ejecución, la evaluación y la fiscalización
de sus políticas públicas.
Estamos
de acuerdo que si alguna dependencia no es eficiente ni rinde cuentas,
debe transformarse y fortalecerse, pero no solamente poniendo un lente
a la cultura, a las mujeres y a las y los jóvenes; sino ampliando este
lente a la seguridad pública, al desarrollo económico, a la
infraestructura y a los servicios públicos, entre otros. La corrupción,
la negligencia, el descuido, la inutilidad y la ignorancia debemos
castigarlo y cambiarlo por la transparencia y rendición de cuentas, la
eficacia y eficiencia con inteligencia y creatividad, y la
participación ciudadana.
En
la vieja política cada administración municipal llega queriendo
descubrir el hilo negro y el agua tibia cada tres años, invitando a
compadres, amigos o familiares a encabezar instituciones estratégicas.
La nueva política exige una mayor participación ciudadana,
especializada y con sentido de partencia al sector, que participe no
solo avalando los programas y las políticas públicas específicas, sino
participando también en el diseño presupuestal, en la evaluación de
objetivos y metas, y en la fiscalización de la aplicación de los
recursos públicos.
Mi
compromiso como Presidenta Municipal de Tijuana no es solamente no
desaparecer el Instituto Municipal de Arte y Cultura, o el Instituto
Municipal de la Juventud, o el Instituto Municipal de la Mujer
; por el contrario, mi
compromiso es fortalecerlos y consolidarlos, porque las causas que
motivaron su surgimiento aun no han sido resueltas, porque las causas
que enarbolan son justas y han sido relegadas, porque en Tijuana
requerimos mejorar el acceso a la cultura, porque en Tijuana requerimos
de fortalecer la vida y los sueños de jóvenes y mujeres.
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